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Las muchas caras de la rinitis

By Doctor Javier Subiza on 21/10/2026

Estornudos, congestión y goteo nasal pueden tener causas muy diferentes. Conocer los distintos tipos de rinitis permite orientar el estudio y elegir un tratamiento adaptado a cada paciente.

 

¿Todas las rinitis son alérgicas?

No. La rinitis se manifiesta con síntomas como obstrucción nasal, secreción, estornudos o picor. Puede ser alérgica, infecciosa o no alérgica, y también presentar mecanismos combinados. Identificar su origen es fundamental para orientar el tratamiento.[1,2]

La siguiente clasificación es divulgativa: algunas categorías son subtipos de otras y pueden coexistir en una misma persona.

Principales tipos de rinitis

1. Rinitis alérgica

Se desencadena por alérgenos como los pólenes, los ácaros, los epitelios de animales o los hongos. Puede ser estacional o aparecer durante todo el año. El diagnóstico relaciona los síntomas con la exposición y los resultados de las pruebas de alergia.[1]

2. Rinitis alérgica local

La respuesta alérgica se produce en la mucosa nasal, aunque las pruebas cutáneas y la IgE específica en sangre sean negativas. En casos seleccionados, la provocación nasal con alérgenos permite confirmar el diagnóstico.[3]

3. Rinitis infecciosa

Es la habitual de los resfriados, generalmente causada por virus. Puede acompañarse de tos, dolor de garganta y malestar. Una evolución prolongada o atípica requiere valorar otras causas.[1,2]

4. Rinitis no alérgica por hiperreactividad nasal

El frío, los cambios de temperatura, el humo o los olores intensos pueden provocar síntomas sin un mecanismo alérgico. Cuando no se identifica otra causa se habla de rinitis idiopática, anteriormente denominada «vasomotora».[2]

5. Rinitis gustativa o gustatoria

Predomina el goteo nasal al comer, especialmente con alimentos calientes o picantes, aunque puede aparecer con otras comidas. Habitualmente responde a un mecanismo reflejo; el goteo aislado no demuestra alergia alimentaria.[2]

6. Rinitis hormonal y del embarazo

Los cambios hormonales pueden favorecer la congestión nasal. Durante el embarazo es importante distinguir esta forma de una alergia, una infección u otras causas, y adaptar cualquier tratamiento a esta etapa.[1,2]

7. Rinitis inducida por medicamentos

Algunos fármacos pueden producir o agravar los síntomas nasales, incluidos los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina —IECA— y ciertos betabloqueantes. La aspirina y otros antiinflamatorios también pueden desencadenar síntomas respiratorios en personas susceptibles.[1,5]

No debe suspenderse un medicamento por cuenta propia: el médico valorará la relación y las posibles alternativas.

8. Rinitis medicamentosa o de rebote

El uso prolongado de descongestionantes nasales vasoconstrictores puede mantener o empeorar la obstrucción. Este efecto debe distinguirse del funcionamiento de los corticoides nasales, que son medicamentos diferentes.[1,5]

9. Rinitis laboral

Se debe a exposiciones del trabajo, como harinas, animales o productos químicos, mediante mecanismos alérgicos o irritativos. Debe diferenciarse de una rinitis previa que simplemente empeora en el trabajo. Mejorar durante las vacaciones es una pista, pero no confirma por sí sola el diagnóstico.[4]

10. Rinitis no alérgica eosinofílica —NARES—

Presenta inflamación con abundantes eosinófilos en la mucosa nasal, sin evidencia de sensibilización alérgica sistémica. Su valoración puede incluir citología nasal y debe diferenciarse de la rinitis alérgica local.[1,3]

11. Rinitis asociada al envejecimiento

En algunas personas mayores predomina la secreción nasal acuosa. Conviene revisar también los medicamentos y otras causas de rinitis, en lugar de atribuir cualquier síntoma únicamente a la edad.[2,5]

12. Rinitis atrófica

La alteración y atrofia de la mucosa nasal producen sequedad y costras, a veces con sangrado o mal olor. Puede ser primaria o secundaria, por ejemplo, a determinadas intervenciones o lesiones locales.[1]

13. Rinitis mixta

Combina mecanismos alérgicos y no alérgicos. Un paciente puede tener alergia a los pólenes y, además, presentar síntomas con perfumes, humo o cambios de temperatura.[1,2]

¿Cómo se identifica la causa?

La historia clínica debe recoger los desencadenantes, la evolución, los tratamientos y las exposiciones domésticas y laborales. La exploración nasal y las pruebas se seleccionan según cada caso: estudio alérgico, endoscopia, citología o provocación nasal, entre otras.[1,3,4]

También deben considerarse problemas asociados o alternativos, como rinosinusitis, pólipos o alteraciones anatómicas. Existen causas menos frecuentes relacionadas con enfermedades sistémicas.[1]

Un tratamiento adaptado a cada paciente

La elección depende del mecanismo y del síntoma predominante. Identificar una alergia, revisar un medicamento o reconocer una exposición laboral puede cambiar el abordaje. La persistencia de los síntomas o su repercusión sobre el sueño y la vida diaria justifican una valoración médica.[1,4,5]

Identificar la causa ayuda a tratar mejor.

Bibliografía

  1. Scadding GK, Kariyawasam HH, Scadding G, et al. BSACI guideline for the diagnosis and management of allergic and non-allergic rhinitis (Revised Edition 2017; First edition 2007). Clinical & Experimental Allergy. 2017;47(7):856–889. doi:10.1111/cea.12953.
  2. Hellings PW, Klimek L, Cingi C, et al. Non-allergic rhinitis: Position paper of the European Academy of Allergy and Clinical Immunology. Allergy. 2017;72(11):1657–1665. doi:10.1111/all.13200.
  3. Rondón C, Fernández J, Canto G, Blanca M. Local allergic rhinitis: concept, clinical manifestations, and diagnostic approach. Journal of Investigational Allergology and Clinical Immunology. 2010;20(5):364–371. Texto completo.
  4. Moscato G, Vandenplas O, Gerth Van Wijk R, et al. EAACI position paper on occupational rhinitis. Respiratory Research. 2009;10:16. doi:10.1186/1465-9921-10-16.
  5. National Health Service —NHS—. Non-allergic rhinitis. Actualizado el 4 de marzo de 2026. Consultado el 21 de octubre de 2026. Información para pacientes.

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