Dos gemelos de ocho años presentan los mismos síntomas al comer avellana y pruebas cutáneas positivas. Sin embargo, el diagnóstico molecular ALEX identifica proteínas distintas: una PR-10, generalmente relacionada con síntomas orales, y una albúmina 2S, asociada con mayor riesgo de alergia sistémica. ¿Por qué importa tanto esta diferencia?
Dos gemelos, la misma clínica… ¿la misma alergia?
Imaginemos a dos hermanos gemelos de ocho años que consultan por picor en la boca al comer avellana. Ambos presentan pruebas cutáneas positivas al mismo alimento. A primera vista, el cuadro parece idéntico. Sin embargo, el estudio de IgE específica frente a componentes moleculares mediante ALEX muestra dos perfiles diferentes.
¿Qué descubre el diagnóstico molecular?
Gemelo 1: Cor a 1.0401 = 8,2 kUA/L
Cor a 1 pertenece a la familia PR-10, relacionada con el alérgeno principal del polen de abedul (Bet v 1). Estas proteínas son generalmente sensibles al calor y a la digestión. Por ello, la sensibilización a Cor a 1 se asocia con frecuencia al síndrome polen-alimento, caracterizado por picor o molestias en labios, boca y garganta al ingerir determinados vegetales, especialmente crudos [1,2].
Un perfil dominado por Cor a 1, sin sensibilización relevante a proteínas estables ni otros factores de riesgo, suele orientar hacia una menor probabilidad de reacciones sistémicas. No obstante, el resultado por sí solo no permite garantizar que nunca ocurrirá una reacción grave.
Gemelo 2: Cor a 14 = 5,9 kUA/L
Cor a 14 es una albúmina 2S, una proteína de almacenamiento de la semilla de avellana. A diferencia de muchas PR-10, posee una estructura compacta y enlaces disulfuro que favorecen su estabilidad frente al calor y la digestión gastrointestinal. Estudios experimentales han demostrado una elevada resistencia de Cor a 14 a la degradación proteolítica [3].
La sensibilización a Cor a 14, especialmente cuando concuerda con una historia clínica compatible, aumenta la sospecha de alergia primaria a avellana y se asocia con mayor riesgo de reacciones sistémicas. Esto no significa que una concentración de 5,9 kUA/L prediga por sí sola una anafilaxia ni su gravedad futura [1,4].
¿Por qué la digestión cambia el riesgo?
Las proteínas PR-10 suelen perder con relativa facilidad su conformación por el calor y las enzimas digestivas, lo que reduce su capacidad de mantener epítopos alergénicos. En cambio, las proteínas de almacenamiento como Cor a 14 pueden conservar estructuras reconocibles por la IgE durante el tránsito digestivo. Esta mayor estabilidad contribuye a su asociación con reacciones que van más allá de la cavidad oral [2,3].
¿Qué aporta el ALEX frente a las pruebas cutáneas?
La prueba cutánea con extracto de avellana detecta sensibilización, pero no distingue qué moléculas son responsables. El diagnóstico por componentes permite identificar patrones diferentes: sensibilización asociada a pólenes (Cor a 1) frente a sensibilización a proteínas de almacenamiento (Cor a 9 o Cor a 14). Las revisiones sistemáticas en niños han mostrado una mayor especificidad diagnóstica de Cor a 9 y Cor a 14 respecto a Cor a 1 [1,4].
Sin embargo, ni el prick test ni la IgE molecular, aislados, confirman siempre una alergia clínica. Cuando persisten dudas, el alergólogo puede valorar una provocación oral supervisada, según el riesgo individual.
¿Hay que evitar también nuez, anacardo y sésamo?
Otros alimentos contienen albúminas 2S, como Jug r 1 (nuez), Ana o 3 (anacardo) y Ses i 1 (sésamo). Pueden existir cosensibilizaciones y reactividad cruzada, pero pertenecer a la misma familia de proteínas no demuestra alergia clínica a todos esos alimentos. La tolerancia habitual, la historia de reacciones y las pruebas específicas deben guiar las recomendaciones; no conviene eliminar alimentos tolerados sin valoración individual.
¿Cuál de los dos necesita adrenalina?
El perfil Cor a 14 justifica una evaluación más cuidadosa del riesgo de anafilaxia y de la indicación de autoinyector de adrenalina, junto con educación sobre su utilización y un plan de actuación escrito. El perfil Cor a 1 aislado suele corresponder a un riesgo menor. Sin embargo, la decisión no puede tomarse exclusivamente a partir de un componente o una cifra de IgE: deben considerarse los antecedentes, las reacciones previas, el asma, los factores de exposición y otras circunstancias clínicas [5].
La enseñanza del caso
Dos gemelos, los mismos síntomas y pruebas cutáneas positivas pueden presentar perfiles moleculares muy diferentes. El diagnóstico molecular no sustituye a la historia clínica, pero aporta información decisiva para afinar el diagnóstico, evitar restricciones alimentarias innecesarias y personalizar las recomendaciones de seguridad.
Referencias bibliográficas
- Component-Resolved Diagnosis of Hazelnut Allergy in Children. Nutrients. 2021. Texto completo.
- Component-Resolved Diagnosis of Hazelnut Allergy in Children. Revisión de las proteínas PR-10 y de almacenamiento. PubMed.
- Pfeifer S, et al. Cor a 14, the allergenic 2S albumin from hazelnut, is highly thermostable and resistant to gastrointestinal digestion. Mol Nutr Food Res. 2015;59:2077-2086. DOI.
- Allergen components in diagnosing childhood hazelnut allergy: systematic literature review and meta-analysis. Pediatr Allergy Immunol. 2019. PubMed.
- Santos AF, et al. EAACI guidelines on the management of IgE-mediated food allergy. Allergy. 2025;80:14-36. DOI.
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