Search in Todos Title Contents

Multilanguage

¿Por qué te acatarras tantas veces si eres alérgico al gato y no tienes gato en casa?

By Doctor Javier Subiza on 23/10/2026

 

¿Sabías que puedes respirar alérgenos de gato sin tener ninguno en casa? Un paciente que sufría más de cuatro catarros al año nos ayuda a explicar cómo el principal alérgeno del gato, Fel d 1, viaja en la ropa y puede llegar a colegios, oficinas y viviendas sin animales. Además, analizamos cómo la inflamación alérgica puede influir en la respuesta a las infecciones respiratorias y qué beneficios podría aportar la inmunoterapia.

 

Un paciente que se acatarraba una y otra vez

Recientemente atendimos en Clínica Subiza a un paciente que consultaba por presentar más de cuatro episodios respiratorios al año, habitualmente considerados catarros.

En muchas ocasiones, los síntomas comenzaban en la nariz y posteriormente aparecían tos y molestias bronquiales. Algunos episodios resultaban especialmente prolongados.

Su pregunta era muy sencilla: ¿por qué a mí me afectan tanto los catarros?

Durante el estudio alergológico encontramos una clara sensibilización frente a Fel d 1, el principal alérgeno del gato.

Lo sorprendente era que el paciente no tenía gato en su domicilio.

Este hallazgo nos llevó a plantear dos cuestiones: la posibilidad de una exposición indirecta al alérgeno y el papel que podría desempeñar la inflamación alérgica en sus episodios respiratorios recurrentes.

Fel d 1: el alérgeno del gato que viaja con nosotros

El Fel d 1 es una proteína producida principalmente en las glándulas salivales y sebáceas del gato. Se distribuye por su piel y pelaje durante el acicalamiento y pasa posteriormente al ambiente doméstico.

A diferencia de lo que muchas personas creen, la alergia al gato no se debe exclusivamente a su pelo. Sus alérgenos pueden permanecer en partículas de polvo y adherirse a la ropa, tejidos, muebles y otras superficies.

Las personas que conviven con gatos transportan estas partículas cuando salen de casa. Después pueden depositarlas en lugares donde nunca ha vivido un gato.

Por ello, podemos encontrar Fel d 1 en:

  • Colegios y guarderías.
  • Oficinas y lugares de trabajo.
  • Transportes públicos y automóviles.
  • Hospitales y centros sanitarios.
  • Viviendas sin animales domésticos.

Una persona sensibilizada puede estar expuesta al alérgeno del gato sin haber tenido contacto directo con ningún gato.

¿Qué han demostrado los estudios científicos?

El alérgeno del gato puede multiplicarse en las aulas

Un estudio publicado en 1999 en Journal of Allergy and Clinical Immunology analizó la exposición a Fel d 1 en colegios suecos [1].

Los investigadores compararon aulas con diferentes proporciones de alumnos que tenían gatos en sus domicilios.

Las aulas con muchos propietarios de gatos presentaban una concentración mediana de Fel d 1 en el aire de 2,94 ng/m³, frente a 0,59 ng/m³ en aulas con pocos propietarios.

Es decir, aproximadamente cinco veces más alérgeno de gato en el aire.

Además, comprobaron que los alumnos sin gato podían acumular alérgeno en su ropa durante la jornada escolar y transportarlo posteriormente a sus propios domicilios.

Este estudio demuestra que la exposición ambiental no depende exclusivamente de tener un animal en casa.

Incluso las viviendas sin gatos pueden contener Fel d 1

Otros investigadores detectaron el alérgeno del gato en edificios donde nunca habían vivido estos animales, incluyendo consultas médicas, comercios y viviendas [2].

El Fel d 1 puede dispersarse por el ambiente y permanecer en diferentes superficies. En determinadas circunstancias, esta exposición indirecta puede contribuir a desencadenar síntomas en personas sensibilizadas.

Sin embargo, la cantidad de alérgeno varía considerablemente entre ambientes y su presencia no significa necesariamente que vaya a provocar síntomas.

¿Puede una alergia hacer que los catarros sean peores?

Aquí llegamos a la segunda parte, especialmente interesante, de nuestro caso clínico.

Los virus respiratorios, particularmente los rinovirus, son una de las principales causas de resfriados y también importantes desencadenantes de exacerbaciones asmáticas.

Pero no todas las personas responden de la misma manera a una infección viral.

En una persona sin enfermedad bronquial, un rinovirus puede producir únicamente unos días de rinorrea, estornudos y malestar.

En cambio, cuando existe inflamación alérgica de las vías respiratorias, la misma infección puede desencadenar:

  • Tos persistente después del catarro.
  • Sibilancias u opresión torácica.
  • Hiperreactividad bronquial.
  • Empeoramiento de un asma previamente existente.
  • Necesidad de tratamiento respiratorio adicional.

Por este motivo, algunos pacientes interpretan como catarros repetidos lo que en realidad puede ser una combinación de infecciones virales, inflamación alérgica y episodios de asma.

Esto no significa que todos los síntomas sean alérgicos ni que todos los catarros estén causados por la alergia.

La inflamación alérgica puede modificar la respuesta antiviral

La respuesta inmunitaria de tipo 2, característica de numerosas enfermedades alérgicas, puede interferir con determinados mecanismos de defensa de la mucosa respiratoria.

Entre ellos se encuentran algunas respuestas mediadas por interferones, fundamentales para combatir las infecciones virales.

La interacción entre alergia e infecciones respiratorias es compleja y depende del tipo de infección, del paciente y del estado de sus vías respiratorias.

Un estudio especialmente interesante: tratamiento anti-IgE e infecciones por rinovirus

En un estudio derivado del ensayo PROSE, publicado en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, se evaluó el efecto de omalizumab, un anticuerpo monoclonal anti-IgE, sobre las infecciones por rinovirus en niños con asma alérgica [3].

Los investigadores observaron que el tratamiento anti-IgE reducía los episodios sintomáticos asociados a rinovirus.

La frecuencia de episodios sintomáticos por rinovirus fue aproximadamente un 36 % menor en el grupo tratado con omalizumab.

Además, se observó una menor duración de las infecciones y una reducción de la eliminación viral.

Estos resultados aportan evidencia de que los mecanismos alérgicos mediados por IgE pueden influir en la respuesta a determinadas infecciones virales.

Sin embargo, estos resultados se obtuvieron en niños con asma alérgica tratados con un medicamento específico. No pueden extrapolarse directamente a cualquier paciente sensibilizado al gato ni a cualquier tratamiento antialérgico.

¿Y qué ocurre con la inmunoterapia específica frente a los alérgenos?

La inmunoterapia específica con alérgenos es el único tratamiento etiológico disponible para determinadas enfermedades alérgicas respiratorias. Su objetivo es modificar la respuesta inmunitaria frente a los alérgenos responsables de los síntomas.

Además de mejorar la rinitis alérgica y, en pacientes seleccionados, el asma alérgica, algunos estudios de práctica clínica real han observado beneficios respiratorios adicionales.

El estudio REACT: 46.024 pacientes tratados con inmunoterapia

El estudio REACT, publicado en The Lancet Regional Health – Europe en 2022, analizó la evolución de 46.024 pacientes tratados con inmunoterapia específica y los comparó con otros tantos pacientes de características similares que no habían recibido este tratamiento [4].

Se trata de un amplio estudio retrospectivo de práctica clínica real, realizado a partir de registros sanitarios alemanes, con un seguimiento de hasta nueve años.

Los investigadores observaron que los pacientes tratados con inmunoterapia presentaban:

  • Menos exacerbaciones graves de asma.
  • Menor necesidad de determinados tratamientos farmacológicos para el asma.
  • Menos episodios de neumonía asociados a prescripción de antibióticos.
  • Menor utilización de determinados recursos hospitalarios.

Uno de los hallazgos más interesantes fue la asociación entre inmunoterapia y una menor frecuencia de exacerbaciones asmáticas y neumonías.

Estos resultados sugieren que el tratamiento de la enfermedad alérgica puede aportar beneficios respiratorios que van más allá de la mejoría de los síntomas de rinitis.

No obstante, es importante interpretar correctamente sus conclusiones: REACT fue un estudio observacional y no demuestra por sí solo que la inmunoterapia prevenga directamente las infecciones virales. Tampoco permite afirmar que estos beneficios sean idénticos para todos los alérgenos o todas las modalidades de inmunoterapia.

¿Podría la inmunoterapia reducir las complicaciones de los catarros?

La hipótesis es especialmente interesante en pacientes con inflamación alérgica bronquial.

Si conseguimos reducir la inflamación y mejorar el control del asma, es posible que determinadas infecciones respiratorias desencadenen menos exacerbaciones o produzcan manifestaciones bronquiales menos intensas.

En ese contexto, una reducción de los episodios que el paciente interpreta como catarros podría deberse, al menos en parte, a una menor frecuencia de exacerbaciones asmáticas desencadenadas por virus.

Sin embargo, debemos distinguir entre prevenir una infección viral y reducir sus consecuencias respiratorias. Son fenómenos diferentes y la evidencia científica disponible no permite equipararlos.

¿Podría mejorar nuestro paciente si tratamos su alergia al gato?

Esta es precisamente la pregunta que queremos responder mediante el seguimiento clínico.

El paciente presenta sensibilización a Fel d 1 y episodios respiratorios recurrentes, algunos con síntomas bronquiales.

Nuestra hipótesis es que una posible inflamación respiratoria alérgica podría contribuir a que determinadas infecciones virales desencadenen manifestaciones más intensas o prolongadas.

Para investigarlo, estudiaremos la relevancia clínica de la sensibilización al gato, valoraremos la posible presencia de asma y estableceremos el tratamiento apropiado.

La inmunoterapia específica no está indicada únicamente por presentar IgE positiva frente a Fel d 1: es necesario demostrar que existe una alergia respiratoria clínicamente relevante y valorar individualmente la indicación del tratamiento.

Sin embargo, estudios de práctica clínica real como REACT han observado que los pacientes tratados con inmunoterapia presentan menos exacerbaciones graves de asma y menos episodios de neumonía asociados a prescripción de antibióticos.

Estos resultados sugieren que el control de la enfermedad alérgica mediante inmunoterapia podría contribuir a reducir determinadas complicaciones respiratorias.

¿Qué pruebas pueden ayudarnos?

El estudio alergológico y funcional respiratorio puede incluir:

  • Diagnóstico molecular: identificación de la sensibilización a Fel d 1 y valoración de otros alérgenos relevantes.
  • Espirometría con broncodilatador: para estudiar la función pulmonar y detectar obstrucción bronquial reversible.
  • FeNO: medición del óxido nítrico exhalado para valorar la inflamación bronquial de tipo 2.
  • Prueba de provocación con metacolina: cuando esté indicada, para estudiar la presencia de hiperreactividad bronquial.
  • Seguimiento del PEF: para investigar la variabilidad del flujo espiratorio y su posible relación con los síntomas respiratorios.

Según los resultados, el tratamiento podrá incluir medidas de control ambiental, tratamiento de la rinitis o del asma y, en casos seleccionados de alergia al gato clínicamente relevante, valoración de inmunoterapia específica.

¿Cómo sabremos si el tratamiento funciona?

Durante el seguimiento registraremos la frecuencia de los episodios respiratorios, su duración y, especialmente, la aparición de tos, sibilancias u otros síntomas bronquiales.

También valoraremos las necesidades de medicación y la evolución de las pruebas funcionales respiratorias.

Si el paciente mejora, podremos analizar si esa evolución es compatible con un mejor control de la inflamación alérgica, aunque la mejoría por sí sola no demostraría que la alergia fuera responsable de todas las infecciones previas.

¿Cuándo conviene consultar al alergólogo?

Un paciente que presenta repetidamente episodios considerados catarros merece una valoración más detallada cuando:

  • Los catarros terminan frecuentemente en tos.
  • La tos persiste durante varias semanas.
  • Presenta pitos u opresión en el pecho.
  • Los síntomas aparecen también sin infección.
  • Empeoran por la noche o con el ejercicio.
  • Existen antecedentes de rinitis o alergia.
  • Se repiten los episodios sin una explicación clara.

Además de investigar una posible alergia o asma, es necesario considerar otras causas de infecciones respiratorias recurrentes según las características clínicas de cada paciente.

La enseñanza del caso

No tener gato en casa no significa que no podamos respirar sus alérgenos.

El Fel d 1 puede viajar de una vivienda a otra a través de la ropa y acumularse en lugares públicos como colegios, oficinas y transportes.

En personas con alergia clínicamente relevante, esta exposición indirecta puede contribuir a mantener síntomas respiratorios.

Además, la inflamación alérgica y las infecciones virales pueden interactuar, favoreciendo episodios respiratorios más intensos, especialmente cuando existe asma.

Estudios como PROSE y REACT aportan datos interesantes sobre la relación entre el tratamiento de la enfermedad alérgica y la evolución de las infecciones o complicaciones respiratorias, aunque estudian tratamientos y poblaciones diferentes.

Nuestro paciente representa un caso abierto: queremos comprobar si el diagnóstico y tratamiento de su enfermedad alérgica permiten reducir la intensidad o frecuencia de sus episodios respiratorios.

Porque a veces, detrás de los supuestos catarros de repetición, hay una enfermedad respiratoria que todavía no ha sido diagnosticada.

Referencias bibliográficas

  1. Almqvist C, Larsson PH, Egmar AC, et al. School as a risk environment for children allergic to cats and a site for transfer of cat allergen to homes. J Allergy Clin Immunol. 1999;103:1012-1017. PubMed.
  2. Enberg RN, Shamie SM, McCullough J, Ownby DR. Ubiquitous presence of cat allergen in cat-free buildings: probable dispersal from human clothing. Ann Allergy. 1993;70:471-474. PubMed.
  3. Esquivel A, Busse WW, Calatroni A, et al. Effects of omalizumab on rhinovirus infections, illnesses, and exacerbations of asthma. Am J Respir Crit Care Med. 2017;196:985-992. PubMed.
  4. Fritzsching B, Contoli M, Porsbjerg C, et al. Long-term real-world effectiveness of allergy immunotherapy in patients with allergic rhinitis and asthma: Results from the REACT study, a retrospective cohort study. Lancet Reg Health Eur. 2022;13:100275. PubMed.

En Clínica Subiza trabajamos cada día para mejorar tu calidad de vida.

Elaborado con IA y revisado por Clínica Subiza.

 

VEN A CONOCERNOS
Clínica Subiza

info@clinicasubiza.com

91 561 55 94

C/ General Pardiñas, 116 · 28006 Madrid

Cómo llegar

```