Rinitis Infecciosa
 

Introducción

También denominada coriza o resfriado común es una infección aguda, generalmente afebril, que afecta principalmente a nariz y garganta aunque a menudo puede extenderse a laringe, tráquea y bronquios. Los causantes suelen ser en la gran mayoría, virus filtrables (rino y adenovirus, influenza y parainfluenza, sincitial respiratorio y ciertos ECHO y Coxsackie). Si bien las bacterias no suelen ser causantes, sí a menudo alguna de las patógenas que habitan normalmente en la nasofaringe, puede actuar como invasor secundario y dar lugar a complicaciones como otitis media y sinusitis.

Manifestaciones Clínicas

El comienzo es típicamente abrupto, tras un período de incubación de 18 - 48 horas los síntomas son agudos cesando espontáneamente al cabo de 5 - 14 días. Suele comenzar con sensación de arañazo o dolor en la garganta, seguido de estornudos, hidrorrea (que al cabo de unos días suele transformarse en rinorrea espesa de aspecto purulento), obstrucción nasal y a veces ronquera y cefalea discreta. La fiebre es incomún, excepto en los lactantes y niños pequeños. Puede haber una tos seca aunque si ésta se hace intensa y productiva (mucopurulenta), sugiere una invasión bacteriana o micoplásmica primaria o secundaria.

En la rinoscopia se objetiva una mucosa marcadamente eritematosa y frecuentemente con secreciones purulentas.

El hemograma es normal, y la presencia de una leucocitosis indica una complicación bacteriana (o bien que se trata de otro proceso). En el frotis nasal se objetiva un aumentado número de polimorfonucleares y células epiteliales. Si por el contrario sólo se ven eosinófilos, debe pensarse en una rinitis alérgica o intrínseca. Si existen ambas (células inflamatorias y eosinofilia) sugiere que se trata de una rinitis alérgica o intrínseca complicada con la infección.

Diagnóstico

Se hace por la clínica y el examen físico, ya que para hacer un diagnóstico etiológico específico, sería necesario pruebas serológicas y aislamiento del virus.

Diagnóstico Diferencial

Debe hacerse con la rinitis alérgica, aunque los síntomas de ésta son persistentes y no suelen cursar con fiebre, dolor de garganta, rinorrea purulenta, ni mucosas nasales eritematosas. No obstante ambas pueden imbricarse, ya que los pacientes (sobre todo los niños) con rinitis alérgica perenne, son muy propensos a desarrollar infecciones respiratorias altas secundarias. Trastornos como el sarampión, difteria, faringoamigdalitis aguda, meningitis bacteriana y tos ferina pueden en su comienzo confundirse con la coriza. También puede asemejarse a la influenza aunque los síntomas de esta última suelen ser más severos.

Tratamiento

Es sintomático. El reposo en cama, suero fisiológico nasal y humidificación ambiental están indicados sobre todo en lactantes y niños. Si existe fiebre debe prescribirse aumento de la ingestión de líquidos y aspirina o paracetamol. Un antihistamínico por vía oral y un anticongestivo nasal pueden mejorar los síntomas locales. No está indicado el uso profiláctico de antibióticos , reservándose sólo para las complicaciones bacterianas (otitis, sinusitis, bronquitis bacteriana) o en los pocos casos de rinitis de origen bacteriano.