Rinitis Alérgica Estacional |
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La rinitis alérgica estacional, también denominada fiebre del heno o polinosis , es una rinoconjuntivitis debida a la alergia al polen y representa el 45% de las rinitis y el 57% de las rinitis alérgicas vistas en las consultas de alergia. Los pólenes de las gramíneas de crecimiento espontáneo (no cultivadas) son la causa más importante de fiebre del heno en España (y en casi todo el mundo), en segundo lugar se encuentra el polen del olivo en las zonas sur, centro y este de la península. El polen de la Parietaria judaica (una maleza) también presenta una gran importancia pero sólo en la zona costera mediterránea. Otras plantas igualmente de polinización anemófila (a través del aire) tales como el Plantago, Artemisia, Chenopodium, etc. o árboles tales como las Cupresáceas, Platanus, Betula, pueden producir fiebre del heno, aunque globalmente su importancia en España es menor. El riesgo de desarrollar fiebre del heno viene dado por la conjunción de una disposición atópica heredada y una exposición a pólenes alergénicos . Otros factores de riesgo son el vivir en un medio urbano (contaminación), el mes de nacimiento (ha sido descrito que los niños que nacen justo antes de la polinización, tienen mas posibilidades de desarrollar la enfermedad en el futuro), y la ausencia de lactancia materna. Es una enfermedad frecuente (un 20% de la población presenta test cutáneo positivo, cerca de un 10% presenta síntomas y alrededor de un 5% recibe tratamiento). Esta enfermedad tiende en general a persistir indefinidamente una vez que han aparecido los síntomas clínicos, aunque la severidad de éstos puede variar de año a año dependiendo de la cantidad de polen liberado y de la exposición del paciente durante la estación polínica específica; no obstante, un pequeño porcentaje (8%) puede presentar remisiones clínicas espontáneas; por el contrario, entre un 7% y 30% de los pacientes puede terminar desarrollando asma bronquial.
Los sensibilizados a cupresáceas presentan por el contrario, los síntomas durante los meses de invierno (Enero-Marzo) y con frecuencia éstos son confundidos con viriasis. Los síntomas principales son estornudos en salvas, prurito naso-ocular (incluso ótico, palatino y faríngeo), hidrorrea, goteo postnasal (que puede desencadenar tos seca), obstrucción nasal que, si es severa, puede producir cefaleas y otalgias por falta de aireación y drenaje de los senos paranasales y trompa de Eustaquio. También pueden presentar lagrimeo e hiperemia conjuntival. En el examen físico las alteraciones sólo se objetivan durante los períodos agudos, algunos se rascan la nariz hacia arriba y afuera (saludo alérgico), en la rinoscopia se objetiva una mucosa nasal pálida y edematosa, las conjuntivas suelen estar hiperémicas e inflamadas y con aspecto granular. En ocasiones puede aparecer líquido en el oído medio, que produce hipoacusia. Clínicamente es característica la buena respuesta que presentan al cromoglicato disódico ( CGDS ), nedocromil o a los esteroides. Es frecuente encontrar en estos pacientes antecedentes familiares y/o personales de atopia (padecimientos de otras enfermedades alérgicas tales como rinitis y/o asma alérgico, dermatitis atópica). Se sospecha por la clínica y se diagnostica mediante las pruebas cutáneas y su correlación con los recuentos de pólenes . Los pacientes presentan pruebas cutáneas positivas a pólenes (presentes en la atmósfera durante el período de síntomas). Mediante RAST (radioalergoabsorción) o ELISA se puede detectar IgE sérica específica contra los pólenes responsables. La IgE sérica total está aumentada y, además, suele encontrarse una eosinofilia en sangre periférica y en el exudado nasal, aunque todas estas técnicas, en general, no son necesarias para llegar al diagnóstico. En casos dudosos puede confirmarse el diagnóstico mediante pruebas de provocación nasal y/o provocación conjuntival con los antígenos (pólenes) sospechosos. El diagnóstico diferencial debe hacerse principalmente con la rinitis infecciosa aunque el carácter recidivante estacional, los síntomas prolongados, el prurito ocular y la falta de fiebre, rinorrea espesa-purulenta y mucosa eritematosa, permiten diferenciar fácilmente la fiebre del heno de éstas. Durante la época de sintomatología debe evitarse las salidas al campo, viajes largos en vehículos de superficie (motocicletas, automóviles con las ventanas abiertas), procurar mantener puertas y ventanas cerradas incluida las noches y utilizar aire acondicionado con filtros. Los pacientes pueden seguir los recuentos de pólenes publicados en la prensa y en la hoja de Internet de la SEAIC (www.polenes.com) . Gracias a los recuentos los pacientes saben cuándo deben extremar las precauciones y seguir el tratamiento sintomático. También les ayuda a planificar mejor los viajes (ocio o placer). Para los alergólogos los recuentos son cruciales para poder determinar exactamente cuál o cuáles son los pólenes causantes de la enfermedad, para luego poder prescribir una inmunoterapia específica. El tratamiento sintomático se realizará sólo durante el período de polinización (Consultar Rinitis Alérgica Perenne y Conjuntivitis Alérgica en la opción Enfermedades). La inmunoterapia específica es particularmente eficaz en estos pacientes. La inmunoterapia debe realizarse durante un periodo de 3 - 5 años. En caso de falta de respuesta a la hiposensibilización hay que valorar: diagnóstico inadecuado (rinitis no alérgica), incorrecta selección de alergenos y/o administración inadecuada (extractos sin potencia, dosis insuficientes). Guía para los Pacientes Alérgicos al Polen Durante la estación de exposición a pólenes alergénicos:
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